Descubre la dieta perfecta

Somos lo que comemos, una norma básica en la vida que muchas veces olvidamos. 
Una dieta equilibrada es fácil de seguir, sano y al alcance de todos. 
Recupera la cocina de la abuela.

A día de hoy, obtenemos muchísima información sobre nuevas dietas, que según sus seguidores, son perfectas y dan resultados espectaculares. Lo que si es seguro, de entre todas esas dietas, la mediterránea nunca pasa de moda. La dieta mediterránea equilibra lo que la tierra y el mar nos ofrecen en este ambiente, aceite de oliva, frutas y hortalizas variadas, pescado, hierbas aromáticas, …

Basada en la naturalidad, la dieta mediterránea usa productos frescos, de proximidad y de temporada combinados con años de experiencia como garantía de éxito.

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La estrella: el aceite de oliva

Las bondades del aceite de oliva vienen avalados por multitud de estudios. Protege el corazón gracias a su riqueza en ácidos grasos monoinsaturados. Por lo que, el uso de aceite de oliva virgen extra y frutos secos, en su justa medida, reduce la incidencia de infartos y derrames cerebrales.

Antioxidante. Los polifenoles que componen el aceite de oliva contribuyen a cubrir las necesidades diarias de vitamina E.

Antiinflamatorio. La variedad picual de este aceite tiene una elevada concentración de olecantal, cuyo efecto antiinflamatorio es protector frente a enfermedades cardiovasculares.

En su justa medida, el aceite de oliva es muy bueno para la salud siempre y cuando lo tomemos en su justa medida. Los endocrinos aconsejan que no haya un consumo diario de más de dos cucharadas soperas al día, de ingesta, total de todas las comidas de la jornada. 1 gramo de aceite = 9 calorías.

Cuánto más natural mejor. El aceite de oliva “bueno” es aquel que conocemos como virgen, ya que es el prensado en frío (cualquier otro se fabrica de manera industrial) y de calidad virgen tanto para tomar en crudo como para cocinar.

Equilibra la comida

Evita el dulce. La fruta fresca es el sustitutivo idóneo para las ganas de “algo dulce” al finalizar la comida.

Lácteos. Tómalos a diario, preferiblemente desnatados y en forma de yogur y quesos.

Verduras. Han de estar presentes en la comida y en la cena, y crudas en al menos una de ellas.

Legumbres, de toda la vida. La soja ha comenzado a ser el sustitutivo en muchas dietas de, garbanzos, lentejas y alubias. Estos cumplen el aporte proteico vegetal igual o mejor que la soja.

Huevos. Ecológicos consumidos con moderación, tres o cuatro a la semana, son la alternativa a la carne y el pescado.

Carne. Consúmela con moderación. Hace años, no se consumía a diario….

Pescado. Cuanto más a menudo lo consumas, mejor. El pescado azul te ayudará a cuidar el corazón.

Pasta, arroz y cereales. Cocinados al dente, la pasta y arroz, para que su capacidad de respuesta a la insulina sea menor.

 

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